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Excerpt for El Increible Proyecto de la Casa en el Árbol: Aventuras de Proyectos Juveniles #1 (Edición España) by , available in its entirety at Smashwords



El Increible Proyecto de la Casa en el Árbol

Las Aventuras de los Chicos de Proyecto #1



Gary M. Nelson, PMP

Ilustraciones por Mathew Frauenstein

Traducido por Maria Gimenez y Santiago Soria

Edición España



Copyright © 2013-2018 Gary M Nelson.

Smashwords Edition

Todos los derechos reservados



Ninguna parte de esta obra puede ser reproducida o transmitida en cualquier forma o por cualquier medio, electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación o por cualquier Sistema de almacenamiento de información o de recuperación, sin el permiso previo por escrito del propietario del copyright y el editor.



Esto es una obra de ficción. Nombres, personajes, empresas, lugares, eventos e incidentes son productos de la imaginación del autor o usados de una manera ficticia. Cualquier parecido con personas reales, vivas o muertas, o hechos reales es pura coincidencia.

Este libro está diseñado para proporcionar información útil a nuestros lectores. Todos los procesos y procedimientos descritos en este libro son de una naturaleza conceptual y no prescriptivos; si quisiera construir una casa de árbol por sí mismo, hay recursos y plantillas disponibles en internet que usted puede usar (hay más de 63 millones de referencias para “casa del árbol” en Google)

¡Tu seguridad es lo primero! Utiliza siempre equipos de protección adecuada al manejar herramientas y materiales. Pide ayuda a tu padre o a una persona cualificada si necesitas consejos sobre primeros auxilios o asistencia por cualquier motivo.

Ni el editor ni el autor serán responsables de cualquier daño físico, psicológico, emocional, financiero o comercial, incluyendo, sin limitarse a daños especiales, sin importancia, consecuentes o de otro tipo. Nuestros puntos de vista y derechos son los mismos: usted es responsable de sus propias decisiones, acciones y resultados.



Contenido

Dedicatoria del Autor

Dedicatoria del Equipo de la traducción

Agradecimientos

Traducción

1. ¡Las vacaciones de primavera han terminado!

2. El Árbol

3. ¡El Cielo Es El Límite!

4. Preparados, Listos, ¡A Construir!

5. ¡Desastre!

6. ¡Esto es la Guerra!

7. Idea, Planificación… ¿Qué es eso?

8. El Plan

9. A La Caza Del Árbol

10. ¿Tenemos Madera Suficiente?

11. El Accidente

12. Inspección de Seguridad

13. Chicas En La Casa

14. La Tormenta

15. ¡No Hay Más Clavos!

16. ¿Quiere Limonada, Señor?

17. Los Últimos Retoques

18. La Gran Inauguración

19. Las Entradas, Por Favor

20. ¡Pizza!

Próximamente: ¡El Proyecto de la Casa Embrujada más terrorífica!

El Equipo Del Proyecto

Glosario

Notas Para Padres y Maestros

Críticas

Se dice que los niños son nuestro futuro, y los proyectos son nuestro negocio del futuro. En la creación de los niños del Proyecto, Gary combina estos dos elementos para proporcionar una plataforma entretenida y educativa para los niños de hoy en día (y los jefes de proyecto del mañana).”

Peter Taylor, The Lazy Project Manager



Me gusto [el libro] y si quisiera construir una casa del árbol, también pondría a mi papá en el equipo y así hacerlo bien”.

Scott Taylor (10 años), hijo de The Lazy Project Manager



En este libro, Gary Nelson nos da una visión infantil sobre la gestión de proyectos, haciendo la gestión de proyectos accesible a los niños. Diversión a través del desarrollo de un Proyecto, en una lectura que será de gran valor para los padres que quieran inculcar la importancia de la planificación en sus hijos – o de cualquier adulto que simplemente quiere dar a sus hijos un atisbo de cómo son sus proyectos en su jornada laboral. Así que, subid a la casa del árbol y disfrutad de la visión de los niños sobre la gestión de proyectos.” Rich Maltzman, PMP, Co-Autor de Green Project Management, Premio PMI Cleland de Literatura, 2011



Realmente disfruté mucho de este libro, tanto como padre como jefe de proyecto. Ver a mi hija sumergirse en la historia y verla apreciar realmente el valor de trabajar todos juntos y apreciar las fortalezas de todos fue algo muy especial para mí. ¡Bien hecho!”

Tony Adams, MPM (43)



Me encanta este libro y ¡me enganché desde el primer capítulo! Personajes geniales y una trama que ¡te atrapa realmente! También me gusta entender más lo que mi papá hace. Gracias Gary y ¡no puedo esperar a la siguiente historia!”

Talia Adams – (10 años)



Dedicatoria del Autor

Para mis dos hijos menores, Liam y Daniel, por ayudarme a elegir el proyecto para el libro y a probar la historia por mí. Comentarios como “no se puede iniciar la aventura en el primer capítulo, papá - ¡primero necesitas introducir más los personajes!” me ayudaron a hacer de esto un libro mucho mejor de lo que yo empecé.

Para mi esposa Lorna, por animarme a escribir por fin un libro para niños.

Gary Nelson



Dedicatoria del Equipo de la traducción

Para mi mujer María, por su apoyo incondicional.

María Gimenez "A toda la comunidad del PMIef, para que este libro nos ayude a aprender "a aprender", ya que toda nuestra vida se basa en un aprendizaje por proyectos. A nuestros niños, porque ellos son nuestro futuro"

Santiago Soria - Autor de la traducción de este libro y Voluntario del Capítulo de Madrid-Spain del PMI

Dedicado a las niñas del colegio de las Hermanas Clarisas de Lunsar-Sierra Leona, un pais con muchos árboles y en el que todas las Pequeñas NOWINAS tienen muchos proyectos por cumplir..

Fernando Ley

PMIef LIAISON Capítulo de Madrid-Spain del PMI



Fernando encontró este árbol en Sierra Leona durante su viaje como voluntario del PMIef y la ONG Pequeña NOWINA en Mayo del 2017

Agradecimientos

A mi ilustrador, Mathew Frauenstein, un talentoso artista (que tenía 15 años cuando fue escrito este libro) - gracias y ¡bien hecho!

A Robin Mills, Natalie Jones y Alex Griffiths de la Escuela Primaria de Puketaha – gracias por vuestra ayuda cuando comenzé este libro, vuestros consejos se reflejan en estas páginas.

También me gustaría agradecer a mis lectores de prueba, Kathleen Hall y Chris Pemberton. Mi agradecimiento especial a los niños de la Manada de Lobeznos St Andrews por escuchar la historia conforme fue creciendo – alguno de vosotros llegó a empezar su propia casa del árbol durante el verano, y alguno de vosotros ¡sabe cómo hacer escaleras de cuerdas!

Gary Nelson, PMP

Hamilton, Nueva Zelandia

Marzo, 2013

Traducción

Equipo de voluntarios del PMI Madrid, España Chapter - Traducción del Primer Libro “El Increible Proyecto de la Casa en el Árbol”

President of the PMI Madrid, Spain Chapter (Translation Project Sponsor): Claudia Alcelay

Translation Lead and Volunteer Coordinator: Fernando Ley

Volunteer Translators: Maria Gimenez y Santiago Soria

Quiero agradecer sinceramente al PMI Madrid, España por su energía y dedicación para traducir este libro al español. Es el esfuerzo de voluntarios como ustedes es lo que verdaderamente hace girar el mundo.



Gary Nelson

Hamilton, Nueva Zelanda

Enero 2018





1.¡Las vacaciones de primavera han terminado!

¡Qué tengas un buen día en el colegio, James!” gritó su madre cuando él cerraba la puerta.

¿Qué hay de bueno en ello? Pensó James. Las vacaciones de primavera han terminado, hay que volver al colegio y los deberes. Él suspiró y cruzó la tranquila calle frente a su casa, dando una patada a un poco de gravilla mientras se marchaba.

Él caminaba lentamente por el parque de camino al colegio. Siempre acortaba a través de la zona de juegos del parque, porque era más corto. Hoy, sin embargo, no tenia prisa. ¡Las vacaciones de primavera nunca eran lo suficientemente largas! Pensó James.

Estaba empezando a hacer buen tiempo y la última nieve caída se había derretido hacía semanas. Unas pequeñas flores estaban empezando a brotar a través de la hierba. Azafranes, según su madre. Probó el asiento de los columpios, para divertirse por última vez antes de tener que ir a clase. Los asientos estaban todavía mojados de la lluvia de la noche anterior. Se encogió de hombros y siguió caminando. Suspirando, dejó el parque y cruzó la calle que conducía a su colegio, Escuela Primaria J. P. Watson.

Sus zapatos nuevos hicieron crujir ruidosamente la grava del patio del colegio. Había crecido otra vez, dijo su madre, y sus zapatos viejos le estaban demasiado pequeños. No le gustaban sus nuevos zapatos - eran demasiado brillantes, y los otros niños se metían contigo si llevabas zapatos nuevos. Normalmente te pisaban los pies. Distraídamente, metió los zapatos en la grava para tratar de ensuciarlos un poco, esperaba que así nadie lo notaría.

Dejó de mirar su reflejo en una de las ventanas del aula. Sus ojos marrones combinaban con su mata de pelo rubio oscuro, la cual su madre había peinado y mojado para alisárselo. Ella también le había llevado ayer al centro comercial para que se lo cortara. “James P. Cartwright, tienes que estar presentable.” le había dicho “¡No quiero que lleves el pelo tan largo como tu hermana!”

Su hermana Susan era un año más mayor que él y era como un dolor. Tenía el pelo rubio y ojos azules como mamá. Ella iba al mismo colegio que él y siempre estaba avergonzándolo. El próximo año iría a otro colegio y ¡no podía esperar a que llegara ese día!

Normalmente Susan solía salir con sus mejores amigas Amanda Jones, Becky Petrov y Alice Wong, y generalmente se mantenía alejada de James, a menos que pensara en algo para avergonzarlo. Amanda era entrometida y molesta, además tenía el cabello largo de color castaño oscuro, ojos verdes y piel de color caramelo. Ella era un poco más alta que James y generalmente no era muy agradable con él. Becky y Alice estaban bien, para ser niñas, eso no decía mucho de ellas pero al menos no le insultaban como hacían Susan o Amanda. Becky tenía el pelo castaño y ondulado, ojos marrones y pecas, era de la misma altura que James, a pesar de que ella tenía la misma edad que Amanda. Alice tenía el pelo negro, los ojos marrones oscuros y estaba en su clase. Algunas veces compartía sus caramelos con él, y en el trimestre anterior estaba en su grupo de pupitres. Incluso en ocasiones a veces olía a fresas.

James miró otra vez a su reflejo, se desordenó el pelo una vez, dos veces y lo comprobó otra vez. Sintiéndose satisfecho cuando estuvo lo bastante desordenado, continuó caminando hacia su aula.

Su colegio estaba bien, tanto como podía ser un colegio – principalmente porque tenía algunos amigos muy guays en su clase. Ben Jones tenía la cantidad justa de locura [estaba un poco loco] y siempre tenía grandes ideas. Su pelo era de color castaño, los ojos marrones, tenía la misma piel de color caramelo que su hermana Amanda y era un poco más alto que James. Ben siempre estaba inventando juegos nuevos para jugar durante el recreo y el almuerzo, y algunas veces funcionaban. Era muy divertido probar nuevos juegos, incluso cuando no iban bien. De todos modos, solían terminar riendo y rodando por el suelo.

Juegos como “Fútbol de elefantes”, en el que tenías que correr con el brazo colgando hacia el suelo y golpear la pelota con tu “trompa” sin utilizar los pies, no eran demasiado malos.

Baloncesto de espaldas” no funcionó tan bien. James tenía correr hacia atrás sobre un alumno de 3º, lo golpeó, se cayó al suelo y le salió sangre de la nariz. El chico corrió llorando a la oficina y a James lo castigaron. ¡No fue justo!

Sus otros mejores amigos eran Tim y Tom O'Reilly. Tim y Tom eran gemelos y a veces se completaban las frases entre ellos al hablar. Era un poco raro, pero con el tiempo te acababas acostumbrando. A parte de eso molaban lo bastante para pasar el rato con ellos. Ambos tenían el pelo rojo y rizado, y los ojos verdes como su padre.

James entró lentamente en el aula de 5º curso de la señorita Oliver y bostezó. Colgó su mochila en la percha que tenía su nombre, se metió un bocado de la merienda para el recreo en la boca y se acercó a su mesa en el grupo de pupitres.

Él se dejó caer en la silla entre Tim y Tom.

¡No puedo creer que las vacaciones de primavera hayan terminado!” James farfulló escupiendo migajas de [galletas] Oreo. “sí, ya lo sé...” dijo Tim “...nunca es suficiente” terminó Tom.

¡Va a ser interminable hasta las próximas vacaciones!” se quejó James. Tim y Tom se miraron, asintiendo con la cabeza.

Ben entró en tromba en la clase, lleno de emoción. Fue a colgar la mochila en su percha, pero no acertó y se cayó al suelo. Ni se dió cuenta. Corrió a las mesas donde James, Tim y Tom estaban sentados, saltando y rebotando de arriba a abajo.

Hey chicos, ¿a qué no sabéis qué es lo que he encontrado durante las vacaciones de primavera?” dijo Ben. “No sé, ¿qué?” bostezó James.

Justo en ese momento, sonó la campana de la mañana y Miss Oliver entró en clase, sosteniendo un montón de papeles. Ella era bonita, con un pelo castaño y rizado.

Buenos días niños, por favor tomad asiento. Confío en que hayais tenido unas buenas vacaciones y estéis listos para volver al trabajo en la escuela” dijo con una sonrisa.

Todos los niños se quejaron y Ben rápidamente se sentó en su mesa.

Oh venga ya, no es tan malo. Por favor, abrid vuestros cuadernos por una nueva página. Tengo algunos deberes nuevos que os voy a entregar ahora, así tendreis tiempo para mirarlos esta mañana”.

Otra ronda de quejidos. La señorita Oliver era una buena profesora, pero por alguna razón a ella realmente le encantaban los deberes.

Los cuatro amigos intercambiaron miradas de aburrimiento y sacaron sus libros. Ben susurró “¡Ya os lo contaré en el recreo!” y rápidamente abrió su libro al tiempo que la señorita Oliver miraba en su dirección.

James levantó una ceja a Ben y luego abrió su propio cuaderno.

Ya en el recreo, James, Tim, Tom y Ben se reunieron en un lado del patio. Ben empezó a contarles acerca de su descubrimiento susurrando rápidamente.

Es totalmente increíble! Estábamos haciendo uno de esos aburridos paseos familiares “educativos” por el bosque, ya sabéis, mamá, papá y Amanda - ella tenía que venir, tiene 11 años pero mamá dice que todavía no puede quedarse en casa ella sola, por lo que tiene que venir con nosotros y arruinarlo todo. Bueno, mamá nos contaba sobre los diferentes tipos de plantas que encontrábamos mientras caminábamos, esa clase de cosas aburridas, pero todas me parecíanmalas hierbas. ¡Y entonces lo vi!” Ben exhaló e hizo una pausa, sin aliento.

Los tres se apretaron más a Ben. “¿Qué era?” dijo James. “¡Cuéntanos! ¡Cuéntanos!”-exclamaron Tim y Tom.

Ben tomó otra vez aliento y continuó. “Es el mejor, el árbol más impresionante que haya visto nunca. Debe ser cinco veces más alta que nuestra casa. Y tenía unas ramas enormes, ¡más grandes que mi cabeza! Cuando dí un salto, apenas pude alcanzar las ramas inferiores. ¡Era perfecto!”

¿Perfecto para qué?” preguntó James.

Para la Perfecta Casa del Árbol!” Ben respondió con una gran sonrisa, que enseñaba todos los dientes. James, Tim y Tom se miraban entre ellos y luego otra vez a Ben. “Tendrá que ser...”, dijo Tim. “...nuestro secreto!” terminó Tom.

No se permiten chicas!” insistió James. “Sobre todo Amanda” acordó Ben. “¡Necesitamos revisar ese árbol justo después de la escuela!” dijo James.

Es realmente grande. ¡Podríamos tener tres o incluso cinco pisos!” dijo Ben.

¡Con entradas secretas!” susurró Tim.

Y escaleras de cuerda y un catalejo y una bandera y... “ comenzó James.

¡Un lugar secreto para nuestros cómics!” interrumpió Tim.

¿De que estais hablando, chicos?” preguntó Amanda, que había ido andado detrás de los muchachos mientras conversaban.

¡Nada!” dijo Ben. “Cosas de chicos. No te interesaría. Vete, Amanda!”

Parece como si estuvierais hablando sobre ese gran árbol que vimos mientras paseábamos la semana pasada con mamá y papa” dijo Amanda. “¿Qué estais planeando?”

¡Nada!” insistió Ben.

¡Es un secreto!” masculló James.

¡Oooooh, un secreto! ¡Voy a averiguar de qué se trata!” se rió y se marchó corriendo hacia sus amigas. “Tendremos que tener más cuidado” dijo Ben. “Y hablar... “ dijo Tim “¡...más bajo!” acordó Tom.

2.El Árbol

Los chicos estaban mirando el reloj de la pared durante la última clase del día. Se movía muy, muy lentamente. James casi se metió en un lío cuando la profesora lo llamó por su nombre.

Hum, ¿qué, señorita Oliver?” preguntó.

Dije, ¿cuál es la capital de Argentina” Preguntó la señorita Oliver.

James rascó la cabeza. No tenía idea, ya que no había estado escuchando nada en absoluto. “Ummm… es...” Justo entonces sonó la campana. ¡Salvados por la campana! Se revolvió en su asiento, listo para marcharse. Miss Oliver llamó a la clase mientras se levantaban de sus asientos. “No olvides leer el capítulo seis. Habrá un control el viernes.”

James agarró su mochila de la percha y se dirigió a la puerta, donde Ben ya estaba esperándole en el umbral. Tim y Tom salieron a continuación del aula, balanceando al mismo tiempo sus mochilas sobre los hombros. Era raro.

Los cuatro amigos hicieron crujir la grava del patio de la escuela y cruzaron la calle hasta el parque. Caminaban hacia el borde del bosque más cercano a la escuela. Ben miró alrededor y luego les hizo una señal para que entraran rápidamente en el bosque. Se abrieron paso a través de ramas y cruzaron por encima de las altas raíces que iban asomando por la tierra tratando de atraparlos. ¡Una selva!

El árbol estaba sólo a cien metros del borde del bosque, pero se ocultaba de la vista de la mayoría del parque por una hilera de arbustos y árboles más pequeños. Tenía ramas gruesas que se extendían por el tronco a distancias regulares, paralelas al suelo y con grandes espacios entre cada capa de ramas. Parecía como si hubiese espacio suficiente para que ellos pudieran estar de pie. También había un montón de ramas en cada nivel, un montón de apoyo para poner tablas y empezar una casa en el árbol.

¡Es enorme!” dijo James.

Las ramas parecen vacías, ¡apostaría a que nadie ha construido en él antes!” comentó Ben. “¡Seremos los primeros!” dijo Tim. “¡Y prohibido chicas!” dijo Tom.

Caminaron alrededor de la base del árbol, examinando el tronco y saltando por turnos intentando tocar las ramas más bajas. No sería demasiado fácil para cualquiera que quisiera subir, lo que era bueno. Necesitarían seguro una escalera de cuerda.

Todos estuvieron de acuerdo en que el árbol sería perfecto para la construcción de una casa del árbol. “No, la Perfecta Casa del Árbol” dijo Ben. A regañadientes, dejaron el árbol y se marcharon a casa en diferentes direcciones, para terminar sus tareas antes de la cena. Mañana empezarían a planificar cómo construir la casa del árbol.

En la cena, la madre de Ben le preguntó cómo había ido su primer día de vuelta al colegio mientras servía los guisantes. “BFieenn” farfulló Ben con la boca llena de puré de patatas.

Ben estaba hablando de ese árbol que encontramos” dijo Amanda. “¿Ah, sí?” asintió el padre de Ben. “¿Qué pasa con el árbol?” “Nada” murmuró Ben.

¿Donde fuiste con tus amigos justo después del colegio?” preguntó Amanda. “¡A ninguna parte! Sólo caminábamos... déjame en paz, ¿vale?” murmuró Ben. “Ben tiene un secreto...” comenzó Amanda.

Ben la miró fijamente, tratando de hacerle con los ojos un agujero en su cabeza. Ella fingió ignorarlo y continuó cortando su salchicha.

Las hermanas son unas pesadas, pensó Ben. ¡Al menos a ella le estará prohibido entrar en la casa del árbol!

Esa noche, Ben comenzó a imaginar la fantástica casa del árbol que él y sus amigos iban a construir. Cuatro, no, cinco pisos, un laboratorio secreto, una sala de cómic, una sala para merendar, una bolera, trampillas... ¡Será la mejor casa del árbol! pensó, mientras finalmente comenzaba a dormirse.

3.¡El Cielo Es El Límite!

A la mañana siguiente los cuatro amigos llegaron temprano al colegio. James pasó de largo por la zona de juegos del parque, siquiera molestarse en probar el columpio. ¡Tenía cosas más importantes que hacer! Miró en ambos sentidos la carretera del parque y cruzó la calle. Cuando entró en el patio de la escuela, él corrió a toda velocidad a través de la gravilla, levantando piedrecitas a su paso.

Tim, Tom y Ben estaban esperando fuera del aula. Juntos, caminaron hacia un lado del patio donde no serían escuchados.

Va a ser la casa del árbol más impresionante!” dijo James. “¿Cómo debería ser?” preguntó Tim. “¡El cielo del límite!” respondió Ben. “Podemos construir lo que queramos. Tenemos un montón de madera en nuestra casa, porque papá acaba de tirar la valla de atrás vieja y poner una nueva. ¡Suficiente para construir un castillo!”

Tenemos un montón de clavos y algunos martillos” ofreció James. “Tenemos algo cuerda y un par de sierras” dijo Tom. ¿No quieres dibujar un plan o algo así?” preguntó Tim.

No, podemos hacer el diseño a medida que vamos avanzando” dijo Ben. “Es mejor así.” Tim parecía inseguro pero decidió no decir nada más.

¡Podemos empezar después del colegio!” dijo James.

Podemos quedar en mi casa,” dijo Ben, “y llevar algunas tablas para empezar. Tom, tú y Tim traed las cuerdas, así podemos empezar con la escalera de cuerda”.

Estuvieron hablando sobre lo fantástica que iba a ser la casa del árbol hasta que sonó la campana. Se dirigieron rápidamente a la clase de la señorita Oliver antes de que sonara la segunda campana. ¡Hoy nadie quería ser castigado!

Después de la escuela, los niños corrieron cada uno hacia sus casas. La casa de James estaba justo cruzando la calle que atravesaba el parque y él, le dio un impulso al columpio mientras pasaba. ¡Hoy no tenía tiempo para columpiarse!

Entró por la puerta del garaje y se quitó los zapatos sin desatarlos. Su madre siempre le repetía

¡desátate los zapatos, vas a destrozarlos!” A él no le importaba, todavía tenían ese brillo de nuevos y se figuraba que estirándolos ayudaría a desgastarlo.

Corrió a la cocina para coger una merienda rápida antes de dirigirse al árbol. Construir la casa del árbol iba a ser un trabajo duro, ¡y necesitaba algo de energía!

Su madre lo saludó en la cocina. “¿Cómo ha ido el día, cariño?” preguntó.

¡Genial! Bueno, la escuela fue bien supongo” replicó James mientras abría la puerta de la despensa. Sacó un recipiente de plástico lleno de magdalenas de arándanos y abrió la tapa. Escogió una, se metió la mitad en su boca y cerró la tapa. Volvió a poner el recipiente en el estante y cerró la puerta.

¿Aprendiste algo?” preguntó su madre.

Noohohh” masculló James con la boca llena de magdalena. Tragó y añadió “Me voy a jugar un rato con Tim, Tom y Ben, ¿vale?”

Está bien. Ven antes de cenar y recuerda que tienes que hacer los deberes antes de ir a dormir” dijo su madre.

¡Sí mamá!” gritó James por encima de su hombro mientras corría por el pasillo hasta el garaje. Rebuscó en el armario junto a la mesa de trabajo de su padre hasta que encontró lo que buscaba.

Había cinco bolsas de clavos nuevos en el estante del medio. James cogió una de las pesadas bolsas y se la metió en el bolsillo. Se metió los zapatos todavía atados y salió por la puerta hacia la casa de Ben, que estaba cinco puertas más abajo, justo en su misma calle.

Cuando llegó a casa de Ben, sus amigos lo estaban esperando. Todos juntos rodearon la casa hacia la parte trasera, donde estaba apilada la madera.

¡Papá dijo que podemos coger tanta madera como queramos!” dijo Ben al coger una de las tablas superiores. “Dijo que los clavos viejos, bien se habían sacado o bien se habían doblado, por lo que son seguras para que las usemos.”

Había tablas de diferentes tamaños ordenados en montones, unas eran largas y gruesas que solían ser los postes verticales de la valla, las largas y estrechas solían ser los travesaños horizontales de la parte superior e inferior, y varias pilas de tablas anchas y delgadas que eran ligeramente más altas que James. Esas eran los listones cerca vieja.

¡Genial!” exclamó Tim.

¡Podemos construir una gran casa del árbol con todas estas cosas!” acordó Tom.

¿Trajiste la cuerda?” preguntó Ben.

¡Claro que sí!” dijo Tim. Él sacó de su chaqueta un lío de cuerda fina. “Papá dijo que la podíamos coger, pero la tenemos que desenredar nosotros mismos” dijo Tom.

¡Tengo los clavos!” dijo James, y sacó la pesada bolsa de su bolsillo. “Pero se me olvidó el martillo”. “¡Estamos listos para irnos!” dijo Ben. “Todo el mundo, coged algunas tablas y vamos a empezar a llevarlas al árbol”.

Trataron de coger los viejos postes de la cerca, pero eran muy pesados. Tim y Tom, uno por cada extremo, cogieron uno de los viejos travesaños de la cerca, mientras que Ben y James fueron a una de las pilas de listones y cogieron tres de ellos a la vez, un niño por cada extremo. Dejaron el patio trasero, pasaron por la puerta y comprobaron la calle a ambos lados antes de cruzar.

Cargaron las tablas hasta el final del parque y se detuvieron. Ben miró a su alrededor detenidamente para asegurarse de que nadie estaba mirando, y luego hizo una señal para que se adentraran en el bosque. ¡No querían que nadie descubriera su árbol!

En el momento en que llegaron al árbol, los cuatro muchachos estaban cansandos. La bolsa de clavos se le clavaba a James en el estómago.

¡Me duelen las manos!” lloriqueó Tim.

Creo que me he clavado una astilla”, se quejó James. “¡Estas tablas son pesadas!” protestó Tom.



Dejad de quejaros!” gruñó Ben, “¡o nunca vamos a comenzar a construir la casa del árbol!”

Dejaron caer las tablas bajo el árbol con un golpe, pasando muy cerca del pie de Tom. James colocó la bolsa de clavos en el suelo al lado del árbol. ¡No tenía sentido llevar esa pesada bolsa de vuelta otra vez!

Tim dejó caer la maraña de cuerda fina junto a los clavos.

Volvieron a la casa de Ben por otra carga. Consiguieron llevar dos cargas más de tablas al árbol antes de que la madre de Ben le llamara para la cena.

James podía oír a su madre llamándolo. “¡Caramba, me tengo que ir!” gritó James.

¡Nosotros también!” acordaron de Tim y Tom. Ellos vivían justo a la vuelta de la esquina. “¡Nos vemos mañana!” chilló Ben mientras desaparecía en el interior.

James corrió a su casa con una sonrisa en su rostro. ¡Esto iba a ser increíble!



4.Preparados, Listos, ¡A Construir!

Al día siguiente, los cuatro chicos pasaron todo el recreo y el almuerzo en el lado más alejado de la zona de juegos, hablando de la casa del árbol. Cada niño tenía una idea diferente de lo que debería tener, y lo que se debería construir primero.

¡Una sala de comics “ Exclamó Ben.

¡Necesitamos primero una trampilla!” insistió James.

Necesitamos una torre de vigilancia para que podamos ver a quién venga!” declaró Tom. Tim abrió la boca para hablar. “Creo…”

¿Sobre qué estais gritando, chicos?” preguntó Susan. Ella, Amanda, Becky y Alice se había acercado silenciosamente por detrás de los cuatro chicos mientras estaban en medio de su discusión.

Los cuatro chicos se quedaron en silencio.

Oh, vamos, debe ser importante” bromeó Alice. “Apuesto a que se trata de su secreto” sonrió Amanda. “¡Contádnoslo!” dijo Susan.

Becky se quedó en silencio detrás de sus amigas, mirando a James. “¡No es asunto vuestro!” contestó James.

¡Cosas de chicos!” Murmuró Ben.

¡No es para chicas!” dijeron Tim y Tom a la vez.

¡Hummm!” Gruñó Susan.

¡Ya lo veremos!” declaró Alice.

¡Sabeis que averiguaremos vuestro secreto!” Amanda rió mientras las cuatro chicas volvían de nuevo al centro del patio de recreo.

¡Chicas!” refunfuñó Ben. “Sí ...” dijo Tim. “... chicas” acordó Tom.

James se limitó a observar a las chicas mientras se alejaban. No estaba seguro, pero le pareció ver que Becky le lanzaba una pequeña sonrisa antes de que ella se diera la vuelta.

¿Qué significaba eso?

Después del colegio, cada uno de los chicos corrieron a casa para coger sus herramientas y reunirse en casa de Ben. “¡Me acordé del martillo!” dijo James.

Yo he traído una sierra!” Dijo Tom.

¡Yo algo de papel y lápiz!” Dijo Tim.

Los otros chicos se volvieron hacia él y lo miraron. “¿Para qué?” Dijo Ben. Tim murmulló con incertidumbre. “... Ummm, ¿para dibujar algunos planos?” “¡No los necesitamos!” Declaró Ben.

¡Los chicos construyen!” Declaró James. “¡Somos hombres de acción!” coreó Tom.

Tim arrugó el papel en el bolsillo.

Los muchachos fueron a las pilas de madera y cogieron unas tablas más para llevar al árbol. “En este momento, sólo los travesaños.” Dijo Ben.

Tom puso la sierra en la parte superior de su tablero para que pudiera tener un buen agarre. James se metió el martillo dentro de la chaqueta antes de levantar la tabla.

¡Vámonos!” Dijo Ben, y los chicos cogieron cada uno el extremo de sus tablas y comenzaron a caminar hacia el árbol.

Cuando los chicos dejaron caer las tablas bajo el árbol, Ben declaró que estaban listos para empezar a construir. “¡Lo primero es lo primero! Necesitamos que alguien se suba al árbol, para que el resto de nosotros le podamos pasar las tablas”.

Tim y Tom se miraron. “No podemos alcanzar las ramas.” Dijo Tom.

¡Entonces, vamos a intentar escalar el tronco!” Dijo Ben. “James, prueba tú”.

James se acercó al ancho tronco y trató de encontrar un lugar donde agarrarse. El tronco era suave y estaba un poco resbaladizo. Desde el suelo hasta bien pasada la cabeza de James, no había nudos o cavidades para que él pudiera poner la mano o el pie en ellos. Se levantó, tratando de agarrar la corteza desde más arriba. Sus manos se resbalaron.

¡No puedo hacerlo!” Gritó James. “¡Está demasiado resbaladizo!”

Deberíamos haber planeado esto mejor...” murmuró Tim en voz baja y para sí mismo. “¿Qué decías?” le preguntó Ben, lanzándole una mirada aguda.

Nada” dijo Tim. “Estaba pensando que, si no podemos subir y no podemos saltar, vamos a tener que esperar hasta que crezcamos un poco más para llegar hasta allí arriba”

¡Esa es una idea brillante!” Dijo Ben. “Tim, Tom, subiros uno en los hombros del otro. Así deberíais ser capaz de llegar”.

Tim se inclinó y Tom se subió a sus hombros. Tim trató de levantarse. “¡Pesas mucho! ¡Para de balancearte!”

Tom trató de quedarse quieto mientras Tim intentaba ponerse de pie.

¡Creo que puedo alcanzarla!” Dijo Tom. “Acércate más a esa rama de allí”

Tim se acercó a la rama, Tom trataba de mantener el equilibrio sobre sus hombros. La rama estaba ahora a la altura del pecho de Tom. Tom se agarró a la rama con las dos manos y se aupó a ella. Tim estaba aliviado de quitarse el peso de su hermano de sus hombros. Él los movió dándoles vueltas y vueltas para aflojar los músculos.

¡Pásame un tablero!” Dijo Tom.

Ben y James agarraron uno de los listones de la valla y lo deslizaron hacia arriba por encima del borde de la rama. Tom lo cogió fuertemente por el borde y lo arrastró hacia arriba. Empujó el extremo más alejado del tablón hacia la siguiente rama, de modo que ambos extremos quedaban apoyados en las dos ramas.

¡Éxito! Su casa del árbol ya había comenzado a tomar forma.

¡Pasadme otra!” Dijo Tom. Ben y James cogieron otra tabla y la pasaron a Tom, luego otra y otra. Pronto Tom tenía cuatro tablones de la valla a caballo entre las dos ramas, y gateó hacia la nueva plataforma.

Tom se puso de pie. “¡Soy el rey del mundo!” Gritó.

Ben y James estaban saltando con entusiasmo. “¡Mi turno! ¡Mi turno! “Gritaban juntos.

Tom se tumbó sobre las tablas y extendió los brazos hacia abajo. Ben agarró las manos de Tom, pero Tom no era lo suficientemente fuerte como para tirar de Ben él solo.

¡Tim! Agachate para que pueda subir a tus hombros” ordenó Ben. Tim negó con la cabeza. Todavía estaba dolorido.

Está bien, entonces, James, tú te agachas y yo me subo a los tuyos”.

James no parecía muy feliz, pero se inclinó de modo que Ben pudiera alzarse sobre sus hombros. Se puso de pie con dificultad y se acercó a la rama. Ben se aupó, mientras que Tom lo ayudaba. Cuando Ben estuvo ya en la improvisada plataforma, las tablas se movieron.

Tenemos que clavar estas tablas para que no se muevan” Dijo Ben. “James, pásame algunos clavos y el martillo”

¡Pero es mi martillo!” Protestó James.

Pero yo estoy ya subido en el árbol. No será seguro subir aquí, hasta que no pongamos unos clavos en estos tableros y evitemos que se mueva.” Dijo Ben.

De mala gana, James les pasó el martillo y luego la bolsa de clavos, mientras Ben y Tom esperaban con las manos abiertas.

Tim solo miraba, frotándose los hombros.

Después de una gran cantidad de martillazos y un pulgar amoratado, Ben declaró que las tablas eran seguras. “No se van a mover. ¡Ni siquiera un tornado movería estos tablones!”.

Vamos, Tom, ven conmigo a este lado de la plataforma y podremos tirar de James y de Tim” ordenó Ben.

Tom y Ben se tumbaron boca abajo en la plataforma y bajaron cada uno un brazo. Cada uno agarró uno de los brazos de James y juntos le auparon a la plataforma, raspando su tripa en el proceso.

¡Tú eres el siguente!” Dijo Ben a Tim.

Tim estiró ambos brazos y Tom y James lo subió a la plataforma. Orgullosos, los cuatro se pusieron de pie en la plataforma y se sonrieron los unos a los otros.

Yupiiiiiiiiiiiiii!” Chilló Tom. “¡Yuhuuuuuu!” Gritó James.

Soy el rey del mundooooooo!” voceó Ben.

Creo que he oído crujir una tabla” Dijo Tim, con una mirada de preocupación en su rostro.

Ok, ahora tenemos que hacer que la próxima vez sea más fácil subirse” Dijo Ben. “¿Quién subió la cuerda?”

Tim y Tom se miraron y luego hacia la base del árbol. La maraña de cuerda estaba todavía en el suelo.

¡Maldita sea!” Dijo Ben. “¿Por qué no la subiste?” “Tú no me lo dijiste” Dijo Tim.

Me subí aquí el primero, ¡no es mi culpa!” Dijo Tom. “¡No es mi cuerda!” Dijo James.

Juntos se pusieron de pie y miraron abajo a la cuerda. “¿Sabeis lo que necesitamos?” Dijo Ben.

¿...Una planificación mejor?” Dijo Tim.

Ben lo miró y se dio la vuelta. “Necesitamos un líder. “¡Y yo soy esa persona!”

Tom y James se miraron y se encogieron de hombros. Tim puso los ojos en blanco. ¡Qué sorpresa, cómo no!

En la distancia escucharon a la madre de Ben llamándolo para la cena. “¡Caramba! ¡Es tarde!” Dijo James.

¡Os veo mañana!” Chilló Ben, mientras saltaba del árbol al suelo y corría hacia su casa, sin esperar a sus amigos.

James puso sus pies colgando del borde y se tiró al suelo. El aterrizaje hizo que sus pies picaran. Él ayudó a Tom y Tim a saltar al suelo estabilizándolos al aterrizar. Los tres amigos salieron juntos del bosque, que ya estaba oscureciéndose, y luego corrieron hacia el borde del parque. Cruzaron la calle justo al encenderse la primera farola. Ellos caminaban en silencio hasta que Tim y Tom giraron a la derecha por la calle que conducía a su casa.

¡Nos vemos mañana!” Gritó James mientras los gemelos se alejaban. “¡Nos vemos ...” dijo Tim.

“...mañana!” terminó Tom.

5.¡Desastre!

Al día siguiente después del colegio, los chicos quedaron en casa de Ben.

Como vuestro líder”, declaró Ben, “nuestra prioridad es conseguir hacer una escalera de cuerda, de manera que nos sea más fácil subirl árbol todos los días”.

Ben miró a los demás.

Entonces... ¿alguien sabe cómo hacer una escalera de cuerda?” preguntó Ben. Los otros tres chicos intercambiaron miradas y sacudieron la cabeza. “He visto una en la television”, dijo Tom.

¡Yo también!”, Dijo James.

-”Oh tío…” -dijo Tim, volviendo a sacudir la cabeza-.

Ok, vale esa idea, pero no puede ser tan difícil. Lo conseguiremos averiguar, ¡los chicos somos listos! “, Anunció Ben.

Amanda los observaba desde arriba, mirando a urtadillas detrás de la cortina de su dormitorio en el primer piso. La ventana estaba abierta y podía oír claramente a los chicos.

...entonces es mejor que empecemos”, continuó Ben. -¡Vamos a la casa del árbol, pero hay que asegurarse de que nadie nos vea cuando vayamos al bosque!

Así que ahí es donde van, pensó Amanda. Debí haberlo adivinado.

Los muchachos se dirigieron a través del parque, herramientas en mano. Uno de ellos iba silbando, pero Amanda, desde donde estaba mirando, no podía decir quién era. Esperó otros treinta segundos y a continuación salió de la casa. Se escondió a la vuelta de la esquina, observando a los chicos hasta que desaparecieron en el bosque. ¡Así que ahí es donde está! Pensó para sí misma.

Amanda caminó rápidamente por la calle en calma y atravesó el parque hasta el borde del bosque. Entraron por aquí, pensó, parecían que se dirigían en línea recta. Ella sacó de su bolsillo su brújula de Guía y miró en la dirección en que vio a los chicos entrar en el bosque. Alineó la flecha roja de la brújula apuntando hacia el norte, luego miró a lo largo de la línea de la brújula en la dirección en la que pensaba que se dirigían. ¡Lo tengo! Pensó mientras caminaba lentamente hacia el bosque, abriéndose paso cuidadosamente entre los arbustos y los árboles mientras seguía la dirección en su brújula.

Cuando ella llegó al árbol, los muchachos discutían y no se dieron cuenta de su presencia. “¡Yo voy a subir el primero!”, dijo James.

¡Yo soy el líder!” Insistió Ben. ¡Yo voy a subir el primero!”

Yo soy mejor que ninguno de vosotros en subir, ¡fui el primero la última vez!”, dijo Tom.

Tim observó a los tres discutiendo y luego miró hacia la plataforma. Las tablas parecen muy delgadas, pensó. Oyó el crugido de una ramita detrás de él y se volvió.

La sorpresa llenó su cara. “¡Alerta de Chica!”, chilló.

De inmediato, los otros tres chicos dejaron de discutir y se volvieron a mirar a Tim y a Amanda. -¿Qué haces aquí? -preguntó Ben.

- Solo dar un paseo -dijo Amanda-.

- Una historia improbable. ¡Nos seguiste! -gritó Ben, enfadándose. -¡No lo hice! Es un bosque libre, ¿sabes? “Gritó Amanda de nuevo. “¡No se permiten niñas!”, Dijo James.

- ¡Vete a casa! -dijo Ben.

-No, no puedes obligarme. Amanda respondió obstinadamente. “No te acerques más o voy a ...” comenzó Ben.

-¿Qué vas a hacer? -preguntó Amanda, alzándose en toda su altura y recordándole a Ben quién era la hermana mayor.

No puedes pegar a las chicas, y además se lo diría a mamá... pensó Ben. “Aww… córcholis. Solo tendremos que fingir que no está aquí -murmuró a los otros chicos-.

Los muchachos se giraron lentamente y regresaron a su casa del árbol.

Amanda se mantuvo de pie y observó a los chicos durante un rato, luego se sentó en el suelo recostándose contra el tronco de un árbol más pequeño frente al gran árbol.

Observó cómo Ben y James se esforzaban por subir a la plataforma, mientras Tim y Tom trataban de desenredar la cuerda. Inútiles, pensó, completamente inútiles.

Finalmente, los chicos desenredaron la cuerda y la estiraron en el suelo. “Entonces, ¿cómo hacemos la escalera de cuerda?” preguntó Tom.

-¡Tira un extremo por encima de la rama! -ordenó Ben. Tom lanzó uno de los extremos como Ben le había dicho.

Ahora James, lo atas a la rama”, señaló Ben. James se encontraba arriba, ya que había sido el “ganador de quién sube primero”. James insistió en que se lo había ganado por tener los arañazos en la tripa de haber sido alzado el día anterior. Cicatrices de batalla -las llamó-.